LA PESCA CON MOSCA

Se menciona que los orígenes de la pesca a mosca datan de los macedonios en el siglo II AC, aunque existen documentos mucho más antiguos en los cuales se hace referencia al uso de moscas artificiales para pescar.


Esta modalidad de pesca surgió de la observación por parte de los antiguos pescadores al percatarse que los peces reposaban en la corriente de los ríos esperando que algún insecto desprevenido se posara sobre la superficie del agua para atraparlo fácilmente. Al observar este comportamiento se les ocurrió la idea de fabricar señuelos que imitaran a los insectos, creando así las moscas artificiales.


Para hacer estas imitaciones, se valieron de plumas, pelos de animales de corral, que ataban a un anzuelo el cual unían a una caña que les permitía pescar más fácilmente, logrando engañar a los peces.


Con el paso de los años y el desarrollo de materiales más flexibles se fue mejorando en el diseño de las cañas, los carretes, las líneas y en especial en la fabricación de las moscas, ya que al investigar el contenido estomacal de los peces se encontraron no sólo insectos en distintas fases de su desarrollo, sino también de pececillos, pequeños vertebrados, crustáceos, frutas, flores y algunos pequeños mamíferos.

Si bien es notable la evolución respecto a los materiales, más accesibles a precios razonables, la mayor evolución en los últimos años reside en un arraigo del respeto a una especie de ética deportiva, principalmente en la limitación de las capturas y la práctica de la pesca sin muerte. El pescador con mosca, respetuoso con el medio ambiente y los peces, libra un combate incesante por preservar los ecosistemas acuáticos, de allí la necesidad de crear clubes, ligas, federaciones, organizaciones y agremiaciones que luchan por la conservación de los ríos y quebradas.


Gracias a una constante búsqueda de materiales y conceptos se ha conseguido que todos los peces puedan pescarse con mosca en todos los niveles del agua, desde la superficie hasta el fondo y en los diferentes espejos de agua, dulces y salobres. Desde ríos amplios y torrentosos hasta apacibles lagunas represas, bajos o manglares. No solo las truchas, tímalos y salmones, también otros potentes depredadores como el lucio y el black bass; y en nuestros llanos orientales especies tan preciadas como los pavones, payaras, arawanas, caribes, etc.; o, en ambientes marinos los permite, los jureles, los bonefish, los sábalos e inclusive las agresivas barracudas.

La pesca con mosca es, ante todo una filosofía: se protegen la naturaleza y los peces; ya que estos son devueltos al agua bajo circunstancias óptimas para su


supervivencia; pero también es considerada un auténtico deporte que lejos está hoy, de ser la pasión elitista que necesitaba años de aprendizaje, como originariamente se le consideraba en Europa. Ya no es así. La práctica del látigo como también se conoce al mosqueo, se ha popularizado mucho, transformándose en una mística actividad accesible a todos los amantes de la pesca.


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