SE NOS FUE UNO DE LOS GRANDES!!



Para el Club Deportivo de Pesca con Mosca Antioquia – Antioquia Fly Fishing, es lamentable tener que informar que nuestro amigo, socio honorifico del Club y gran maestro de la pesca con mosca, Bernardo Vicente Zuluaga, falleció el pasado seis de enero en la Clínica Medellín de la capital antioqueña, después de luchar durante un año contra una leucemia.


Nacido un dos de noviembre hace setenta años en Sincelejo, Sucre, en el seno de una familia colombo-española, conformada por una madre antioqueña, un padre español y cuatro hijos: dos hombres y dos mujeres. Sólo, de este amoroso ambiente transcultural y sincrético, pudo aflorar un curioso y avasallante espíritu personificado en Bernardo. Es precisamente, en las costas sabaneras del Atlántico donde, a muy temprana edad, comenzó a participar de las faenas de pesca deportiva que su padre organizaba con amigos. Carnadas, señuelos, varas, carretes y demás aparejos de pesca, configuraron su mundo lúdico, gracias al negocio de su padre y a la pasión que rápidamente de él se apoderaba. No obstante, fue en Antioquia, su patria chica por adopción, a la que llegó a los veinte años, donde se erigió como uno de los grandes pescadores deportivos de Colombia. Sus ríos, quebradas y embalses se convirtieron en su laboratorio preferido.


Pero el mundo de Bernardo no se reducía exclusivamente la pesca. Desde muy niño, sus búsquedas ontológicas y espirituales lo llevaron por campos de conocimiento, que aunque disímiles, magistralmente confluyeron en lo mismo: la pesca con mosca. La química, la biología y la zoología configuraron la tríada epistemológica, que asociada al descubrimiento del Fly Fishing, cuarenta años atrás, determinó el gran legado de Bernardo: como docente universitario contagió el amor por la química a varias promociones de estudiantes de la Universidad de Antioquia; como pescador, le sobreviven innumerables discípulos que se dejaron seducir por el espíritu conservacionista que él le imprimió a esta bella actividad y por el riguroso estudio de la entomología, y su consecuente aplicación en el desarrollo de emplumados señuelos. En los dos casos, siempre fue leal al principio de todo buen maestro: el conocimiento es patrimonio colectivo, por lo tanto, es y debe ser de dominio público.


Sus aportes y logros en la pesca con mosca trascendieron las fronteras de Colombia. Su vida y obra, hoy, es objeto de estudio. Su solidaria y sabia presencia ya es un referente para el estudio de la pesca deportiva de nuestro país.


A Bernardo le sobreviven su esposa Elina, sus hijos María Isabel, Santiago y Mariana; sus hermanas Ana Cecilia y Beatriz Helena; y un sin número de familiares, amigos y discípulos, dispuestos todos a refrendar día a día su legado.


Descansa en paz maestro y amigo. Ten la seguridad que lo que has hecho por la pesca con mosca y por nuestro país, permanece y ya es inmortal, pues lo has hecho no solo para ti, también para todos nosotros. Muchas gracias!!




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